El nuevo Workspace y la nube

01/07/2021

El nuevo Workspace y la nube: adaptarte o morir al trabajo postCovid

Las 4 principales tendencias.

 1.- Lo que ya sabemos

2.- Primera tendencia: La computación en la nube se dispara.

3.- Segunda tendencia: La máxima seguridad ya es completamente automática.

4.- Tercera tendencia: Ningún trabajador sin escritorio.

5.- Cuarta tendencia: Las empresas se reinventan. Las formas de negocio también.

Lo que ya sabemos

Ahora ya sabemos que la pandemia, el COVID 19, desaparecerá pronto. También sabemos que las que sí se van a quedar son muchas de sus consecuencias.

La pandemia le ha dado un fuerte impulso al trabajo a distancia, que ya venía marcando estilo en los últimos años. Los servicios en la nube, el comercio electrónico, las plataformas de entrega a domicilio han cambiado nuestra forma de comprar, de relacionarnos con el vendedor y hasta hemos tenido que acostumbrarnos a nuevas formas de pago.

Un reciente estudio de McKinsey & Company sugiere cambios, muchos cambios, en nuestra manera de entender el trabajo, las relaciones con nuestros jefes y compañeros, con los clientes y hasta con los empleados del servicio de mensajería.

Según este estudio, la probabilidad de que los puestos de trabajo se transformen está en directa relación con el grado de proximidad física necesaria para su desarrollo. Por ejemplo, sectores como atención médica, servicio al cliente en hostelería o viajes se consideran de los más expuestos al contacto personal.

En otro circulo, el estudio sitúa a los trabajadores de servicio al público que encontramos en establecimientos comerciales, en bancos o en los servicios de correos.

En todos los casos, ya nada volverá a ser como antes. Aplicaciones de diagnóstico y seguimiento atienden a numerosos pacientes, minimizando la necesidad de su desplazamiento a un centro médico. Aplicaciones de comercio electrónico y entrega a domicilio se han multiplicado para que puedas comprarte todo aquello que puedas imaginar, desde tus zapatillas deportivas preferidas hasta la tarta de tu cumpleaños. Del alfiler al elefante.

Gran parte de los viajes de los ejecutivos de comercio exterior se han convertido en largas sesiones de videoconferencias en Skipe, Zoom o Google Meet.  Muchas empresas han reducido el espacio de sus instalaciones, otras se han trasladado del centro de la ciudad a la periferia. Se calcula que en torno al 25 por ciento de los empleados podría trabajar desde su casa al menos tres días a la semana. Esto significa multiplicar por 4 o por 5 el volumen de trabajo remoto de antes de la pandemia.

Los penosos tiempos de enclaustramiento han dado lugar a descubrimientos sorprendentes en materia laboral. Como, por ejemplo, en las tareas que pueden hacerse en remoto y por una sola persona, la productividad del empleado aumenta.  No ocurre lo mismo cuando se trata de negociar un contrato, tomar decisiones estratégicas con el equipo directivo o elegir un perfil para un puesto de responsabilidad.

Pero esto no hay quien lo pare. Tras las experiencias de los primeros meses pandémicos, muchas empresas han hecho cambios en sus métodos de trabajo, han reducido la superficie de sus oficinas y han organizado a su personal en torno a tres nuevas categorías:  remoto, presencial o híbrido. En un estudio publicado en 2020, Gartner pronostica que después de la pandemia el 48% de los empleados trabajarán en remoto frente al 30% de los tiempos anteriores al COVID 19.

Y… ¿qué pasa con los consumidores? Los ciudadanos confinados en sus casas se han espabilado. Han aparecido multitudes apasionadas por el comercio electrónico y todo tipo de actividades online. Unas tres cuartas partes de los usuarios que se suscribieron a canales digitales durante la crisis del 2020 piensan seguir pagando sus cuotas “cuando todo esto pase”.

Todo este explosivo crecimiento de actividad digital pasa por la nube.  El paisaje después del COVID 19 está lleno de cosas por hacer: nuevos formatos de páginas web, tiendas online, aplicaciones telemáticas, programas de gestión logística, industrial, financiera, sanitaria…  Y todo eso va a estar, lo está ya, en la nube. En ese escenario, cada vez más empresas apuestan por la ubicuidad, para estar en todas partes a la vez. Todas sus aplicaciones informáticas, programas de gestión, ofimática; o sea, todo, todo, todo, está instalado en la nube, con acceso desde cualquier parte del mundo y desde cualquier ordenador y los datos siempre protegidos, sí señor, con la máxima seguridad.

Veamos con más detenimiento cuáles son las principales tendencias en este devastado escenario post COVID19 y que tienen a la nube como protagonista principal.

Primera tendencia: La computación en la nube se dispara.

Durante la pandemia, muchas empresas se vieron obligadas a adoptar soluciones workspace para que sus empleados pudieran trabajar desde su casa. Ahora, en la carrera por reducir costes y mejorar resultados, los servicios en la nube van a experimentar un crecimiento espectacular. La clave está en su flexibilidad, accesibilidad y escalabilidad.

Segunda tendencia: La máxima seguridad ya es completamente automática.

Algunos observadores han destacado la exigencia de seguridad y cómo la participación humana en este aspecto se minimiza hasta extremos inconcebibles hasta hace bien poco. Los usuarios ya no han de preocuparse de estas cosas. Aplicaciones de seguridad que incorporan inteligencia artificial evitan errores, pérdidas de tiempo y previenen los ataques maliciosos.

Tercera tendencia: Ningún trabajador sin escritorio.

Antes de la pandemia, el 80% de los trabajadores no tenían acceso a herramientas digitales para hacer sus tareas. Desde 2020, muchos de ellos ya disponen de un escritorio telemático que les permite hacer mejor su trabajo. Según encuestas hechas ese mismo año, en torno al 70% de los trabajadores sin conexión telemática consideraban que esta conexión les permitiría mejorar la productividad.

Cuarta tendencia: Las empresas se reinventan. Las formas de negocio también.

La carrera por la supervivencia ya ha empezado. El alto estado mayor de una empresa puede que ya no esté en un lujoso despacho con muebles de nogal en pleno centro. Lo que es seguro es que todos sus miembros han llegado a la misma conclusión: que para seguir adelante hay que hacer grandes cambios en la empresa. Están valorando sus decisiones en términos de flexibilidad, de velocidad, de agilidad. Y, soltar lastre, como sea. Y están dispuestos a aceptar cierto achatamiento de las jerarquías para dotar a la maquinaria empresarial de una mejor capacidad de respuesta en todo tipo de circunstancias.

Buena parte de esta agitación empresarial se debe a la aparición de nuevas formas de negocio que, en realidad no es que sean tan nuevas. Las tiendas online, webs comerciales, aplicaciones de comercio electrónico o de asistencia sanitaria han descubierto nuevas dimensiones de servicio durante las restricciones del COVID 19. Ya se están transformando con nuevas aportaciones tecnológicas, como la inteligencia artificial o el  big data.

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